Alto y reservado. Giran en la plaza. El agua corre, condensada, clara y disipada. Para un poco de descanso. Trepa el silencio, sobra el cansancio. Sociedad partida. Tributo despacio. Rechazo y cobijo. Tubos de sonidos. Flota el deseo, abraza el fracaso. Reacciona, solicita, rehuye, muerde, ríe, desalienta. Un espacio de sueño, una queja de sueño. Chequea la sorna, detén el purgatorio, explota el llanto. La reputamadre que los parió, niños de dolor, hijos del saldo. Son como un proyecto en tránsito. Que se agita, que no crece, que se fagocita, que se muele. Son un cobarde amasijo de rencor. Tu cara no deja ver sus líneas entre la cripta. Vociferante, atronador, inyecta un manto de dudas. Quiero una respuesta, un insolente desprecio. Eres solo rencor, no eres contendor. Llueve en el rincón, destella de tu cabeza. Atrapado como un blanco fácil, como una tibia insolencia. Su gesto aprieta, el pulpejo macilento se atora. Brilla camaleón de espejo, es tu vicio, es el dolor.
domingo, 14 de febrero de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
Polillas
Introducido en el ágora del caos. Bienvenido y desolado. Los vientos de la codicia brillan en sus mejillas. El llanto feliz revoluciona sus vidas. La envoltura de la deuda arropa sus pasos. Una cama caliente es el mínimo de sus anhelos. No importa, necesitamos estar cerca, rellenar los espacios. Trucos sobre polillas. Nos quemamos a diario. Se trata de los objetos, se trata de las cosas, se trata de lo poseído, se trata de los vasos. Uno a uno alineados, todos están conectados, en el vicio, en el desfalco. Giro deshonesto. Nos comemos a mordiscos, hasta que no quede nada, hasta que seamos solo seamos brisa, hasta que se agite la mañana.
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