Una mañana de abril, un niño abre su facebook. Se encuentra con un mensaje de su padre. El mismo que no ha visto en 7 años y solo tiene vagos recuerdos de su presencia. No sabe que responder. El padre le dice que quiere saber de él, que lo perdone por todos estos años de ausencia. El niño sigue impávido frente a la pantalla. Se levanta y sale a la calle. Unas lágrimas caen por sus mejillas, se las seca. Vuelve a entrar y se sienta frente al computador. Pero el niño ya no es tal. Un adulto de labios gruesos y semblante agrietado es alumbrado por la tenue luz de la lampara del escritorio. Una incipiente calvicie aparece por sus sienes. La infancia es solo un recuerdo. Y es la fotografía de un menor muy parecido a él quién aparece en el avatar del perfil. "Hijo, cómo estás. Me gustaría saber de ti". El hombre mira por la ventana. La noche es muy oscura.
sábado, 28 de marzo de 2015
sábado, 7 de junio de 2014
Será mi pastor
El señor cocina a fuego lento. Un disparo en la noche. Todo ocurrió mientras se escuchaban explosiones a la distancia. Una suave brisa cruzaba mi balcón, penetra en el living. Aún puedo sentir el frío, me movía despacio. No creía que fuera posible. Pero lo fue. Esa mañana había sido tranquila. Unos amigos me habían acompañado con cervezas mientras veíamos la final de la Champions. Un día común. Una vida ordinaria menos. Y luego, luego el silencio.
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