Una inexpresiva mueca. El retaso inerte de un lenguaje insuficiente. No
puedo comprobar el incesante devenir de lo cotidiano. Un espacio
arropado de exigencia inaudita. Quédate conmigo, no te vayas. No
siembres en la bruma. Solo déjame huir, sentir el deseo encantado de un
pensamiento recurrente.En la vecina estancia de mi ser, acosado por el espacio entre líneas. Una rutina de liberacion exagerada. Es mientras me acomódo.
Trasladar la realidad. Depositarla en el desencuentro. No te alejes y dejame decidir.

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