El imperio del espacio. Un lugar en la vigilia, en la noche, en la distancia. No recuerdo espacios de arrullos, silencios livianos, ejercicios ociosos. Todo opáco, nada claro. Rutilantes estrellas, no me dicen nada. O quizás eso es todo.Es el violento golpe de la verdad asumida. Un tren en movimiento. No me cuentes lo que es despertar. Falsa modestia. Ira destada. Ridículo en la ingenuidad. Respuestas en el sol. Preguntas al por mayor. Odios desatados. No me extraña que me quieran despegar. Responder. Ser capaz, confiable, confidente. Cuántas veces el fuego ha venido por ti, por todos y cada uno. La duda reina. Las palabras no dicen nada. No hay clave. No hay código. Vivimos en la solitaria ronda entre cada fonéma, entre cada pensamiento. Una rutina predecible entre espacios acomedidos. No quiero saber de ti, ni tu de mi. No creo pensar lo suficiente, darle sentido a cada palabra. Creo en la angustia, la incertidumbre y la soledad. No me digas que esto se va acabar. Creia que me podías acompañar. No se trata de creer. A quién no le gustaria brillar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario