La sordera. Esa que se busca y se consigue. Esa que se anhela y cobija. Cuando la pequeñez reina. Y la mezquindad atrae de moros a cristianos. Se solazan. Bullen de satisfacción. "Te lo dije." Todos sabían. La templanza queda desterrada. La sabiduría escasea. Se regocijan en la convicción de sus certezas. Ya no hay lugar a dudas. Son unos cerdos. Ahora, solo ahora, pueden dormir tranquilos.
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