Qué más da el juego. Qué más da las lucas, la pérdida, el tropiezo. Qué más da la lluvia, el descaro, la sequía, el espanto. Qué más da el ruido, el silencio, el viento trepidante, los truenos y los relámpagos. Qué más da tu desprecio, el desapego, la muerte que resucita. Qué más da el brillo, las luces, las sombras, la edad, los achaques, el dolor, la ira, el llanto, la alegría. Cuando nada importa, todo se hace imprescindible. La velocidad que dignifica. La sabiduría incorregible. Los días con sus noches. Todo importa poco cuando se avecina la tormenta.

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