Nos perdimos entre el pavimento mojado y los bosques espesos. Nos perdimos entre las luces de neón y los avisos 3D. Nos perdimos en la húmeda mañana con olor a fritura y pescado. Nos perdimos entre los canales y los trenes. Nos perdimos entre los templos, los dulces de arroz y el sake. Nos perdimos entre los parques, las torres, el zumbido de los rieles y el silencio de los vagones. Nos perdimos mirando rascacielos, letreros, alcantarillas y muros. Nos perdimos en el orden y los ademanes amables. Cuando la sopresa te deja perplejo y la compañía lo hace todo posible. Ningún jetlag podrá arrebatarlo. Aún no quieres despertar del sueño.
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