viernes, 24 de julio de 2015

Nueve

De ser una parte. De ser una pieza. De ser un espacio y una molestia. Un sello quebrado, sencillo, sin apetencia. El suelo no te detiene, ya nada te aleja. Son nuestros días, no se detienen. Dilo con todas sus letras: quiero incendiarte, desde adentro, las venas.

sábado, 11 de julio de 2015

Pasado



Un páramo desierto. Caminos desbocados. Una mente con recuerdos. Desafiada por el hado. No traspasas las hileras. No guardas ni los reparos. No sonríes ni a los días. No cobijas ni los llantos. No aprecias ni los días. No susurras ni a los santos.



Quebrado = n$

Agujas



Una canción, bálsamo de la injusticia. Una historia repetida y permanente. Trabajar sin descansar. Construir sin destruir. Agujas cedantes, clavadas mucho antes. Ciegas de dolor, muertas de frío. Quejas sobre quejas. Apiladas sobre deseos. Todo incierto.
                                                          *
El murmullante desagrado. Un payaso sentado en la arena. La condición inoperante, que un percance, que un incidente. Nada calza con exactitud. No superamos la mayoría de edad en el agotado estudio de la vida. Unos pasos invertebrados. Un llanto famélico. No creo en nada, mientras continúo el transito lento hacia el hastío. Figura de incompletitud. El progresivo reparo del desmembramiento social. La envidia como alimento. No puedo cubrir el espacio, no se puede, no se quiere. En el fondo habita el cansancio. Y en cada instante, el recuerdo. Cuántas veces el mismo fastidio. Cuántas veces el mismo enfado. Cuántas veces el mismo desasosiego. Sin ego. Sin encanto.


sábado, 20 de junio de 2015

Luz


Fulgurantes noches de destellos maniatados. Una dispensa de fuego reprimido. Una luz solitaria.

Uno



Una y otra vez vuelvo a caer en ese espacio abierto y sin sentido, un silbido, sin sonido. Noches agitadas, mecidas por el obscuro llanto de las sirenas en el pavimento. Una calma inusitada. La regalía del claro en el alma, una leve bruma que no me deja conducir. Uno a uno los pensamientos se atropellan, se agitan, se enmascaran en la siniestra calma antes del infinito. 

lunes, 8 de junio de 2015

Fango

Hordas de lamento. Manecillas negras de un reloj inflamado de amargura. Llantos y vestigios de recuerdos en silencio. Una ola de odio solitario. Estamos estancados en la inmovilidad del quehacer rutinario. Un sueño no humano. Un paso, mientras la belleza retrocede. No nos dimos ni cuenta y se aleja. Al tacto, a la vista, al olfato. No me apetece seguir descendiendo, no sin avisar.