Estamos dispuestos a morir. Vemos lo que nadie más puede Ansiamos ese cándido dolor. Nos sobrepasa, nos acoge, nos posee. La letanía, la bulia, el remanso. Nada nos abruma. No nos importa. Ya superamos ese lugar: entre el frío y la felicidad. Solo queda esperar y resistir.
lunes, 28 de marzo de 2016
sábado, 26 de marzo de 2016
Ripped
Fuego trepidante. Amasar una infortuna. El ejercicio de un espacio. El sigilo de la transparencia. Creer en unas cuantas caras. Soñar con un cambio, con lo permanente. Viviremos sin recordar. En lugar lleno de fronteras. Conozco la rabia, conozco la ira, te persigo en lo alto. El suplemento fulminante, del delirio escondido, persistente en nuestras caras, me susurra cada día.
sábado, 19 de marzo de 2016
Siento
Comprar neopren. Salir de la casa. Jugar con fuego para ver si me alcanza. No viviré lo suficiente. Y no me importa. El dolor y el desgano pueden cubrir largas distancias, atravesar puertas, diluir el reposo. En el crujir de la cama no hay descanso. Para mañana despertaré con el mismo odio.
miércoles, 16 de marzo de 2016
K
Puedo sentarme, esperar, pararme en una fila, vivir rodeado de gente y siempre estar solo. Gente que disfruta, que sonríe, que habla sin mirar a los ojos. El ánimo decae. Las vibraciones resultan permanentes. Un espacio entre niños y sus padres, novias y sus novios, celos y sus amantes. Escucho, observo. Me veo en un espejo. En caras llenas de vacío. En una cosecha de llantos, de giros al destino. Un pequeño detalle puede lograr la diferencia. Se escapa, es él quien lo desea. No sé cuántas veces seguiré jugando a ser niño. Mientras tu y todos se entrometan. Lleno de espacio, vacío de sentido. Una persecución tediosa, irresoluta. No doy con las palabras, me pierdo en la búsqueda. Es un cine, es la calle, es el parque o el supermercado. La vida dicta un ritmo, uno que nosotros seguimos como si fuera una regla, como si fuera el destino, como si no nos molesta. Veo pasar mi presente mientras persigo mi pasado. Al menos yo esperé otra cosa, al menos yo resolví siempre aceptarlo. La caída del silencio cerrará muchas puertas. Te hará creer que has triunfado. Una lastimera envidia, al universo condensado, en un único pasaje, en un solo arrebato. No es más que eso, un verbo asfixiado. No quiero aceptarlo. Vivir en el desgano. Apelar al olvido, soñar con el acampado. Respeto lo inconcluso, no creo en lo demostrado. Respiro en tu nombre, con la gracia de vivir amado. Sería injusto convencerte, yo sé que no lograría moverte. En la cuesta de la locura, sé que acabaré con lo permanente, como nunca, como hoy, como siempre.viernes, 4 de marzo de 2016
Noche
Uno. Soltar la azarosa camisa de fuerza del destino. Trepar por la decepción concluyente y radical. Voces que rehuyen lo conducente. Voces que repican a la distancia. No lo crees, no lo entiendes, no lo sientes. No se trata de fe. Son caminos en ciernes. Te quedas afuera. Y esperas. Y esperas.
Dos. Hay alguien a tu lado. Te aferras. Lo sientes, no lo llamas. La oscuridad los abraza. Pero no les importa. El tibio abrazo del amanecer les espera. El tiempo es irrelevante. Seguirán ahí cuando todo se acabe. Y aunque no se vean, sabrán que están sonriendo.
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