
No puedo dejar de pensar. En la efervescencia del momento. El aquí y el ahora, nuestro sustento. Es el tiempo. Pero como un elástico. Cave decía: todo nos afecta, sí y no y al mismo tiempo. Todo continúa e inevitablemente cambiamos, aunque no lo queramos. Los metros acá son más ruidosos. Y perfectamente nos desangramos. El olor, la locura y el llanto. Poco a poco nos desterramos. Y acto seguido nos aferramos. A lo que sea. A lo que amamos Todo continúa y ya nada importa tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario