miércoles, 8 de septiembre de 2021

Instinto


Cuando no queda mucho tiempo. Cuando todo se vuelve frágil. Cuando te decepcionan y solo queda el presente y su pasado. Entre el desperdicio y la congoja. Entre el juicio desesperado. Una nube cubre con sus incertezas. Quema el molde, las entrañas. Quema el hambre y el espíritu. Un instinto superado.



miércoles, 18 de agosto de 2021

Qué más da


Qué más da el juego. Qué más da las lucas, la pérdida, el tropiezo. Qué más da la lluvia, el descaro, la sequía, el espanto. Qué más da el ruido, el silencio, el viento trepidante, los truenos y los relámpagos. Qué más da tu desprecio, el desapego, la muerte que resucita. Qué más da el brillo, las luces, las sombras, la edad, los achaques, el dolor, la ira, el llanto, la alegría. Cuando nada importa, todo se hace imprescindible. La velocidad que dignifica. La sabiduría incorregible. Los días con sus noches. Todo importa poco cuando se avecina la tormenta. 

domingo, 1 de agosto de 2021

Remo

Remo sin encontrar. Una furia que no se detiene. Cae como la lluvia. Cae como los años. Una avalancha de incertidumbre. La incomodidad arropada de vergüenza, de dudas, de sueños acabados. Como si  fuera una línea recta. Que no encuentra su pasado. No me puedo poner los zapatos. Respiro sin llegar a entenderlo. Es casi seguro que nunca lo haga. Se traslada a las letras. Rebasa su estado. Resulta sólido aún cuando es invisible. Como un tumor, como una sombra. Respira en la nuca. Se mece en la puerta. Me gustaría pensar que todo será más claro. Que la búsqueda de sentido se habrá acabado. Pero no lo hay. En eso te veo atrapado. Afuera. Adentro. Todo al mismo tiempo. Cuánto habrá de desencuentro. Por el estrecho. En el recorrido. Pronto se abrirá acalorado. Mientras el agua surca y ruge a mi lado.

Invisibles

Adiós a los hombres
Se aleja su tiempo de victoria
Dile adiós al soberano
Su época de rey ha terminado
Dile adiós al pasado
Su historia se ha esfumado

Cuenta las veces que terminaron
Cuenta los años derramados
Cuenta los siglos perdidos
Los vientos superados
Que levantan el grito 
Que levantan el fuego
Que sumergen la noche
Que apagan acalambrados

Los pasos sumarán destellos
Y el despegue inclemente
Será invisible


sábado, 19 de junio de 2021

Reino

   
Creí escucharte decir
Mi nombre 
A esa distancia
Creí escucharte decir 
Date otra vuelta
El sueño ya no te afecta
Como pidiéndote
No muerdas
No muerdas

Lengua

La delirante incontinencia mental. Un surtido de palabras que están a punto de ser paridas pero que no alcanzan a ver la luz. Un aborto del lenguaje. La falta de comunicación. Una serena visual de potencialidades. La expresión del no ser. El infinito arrepentimiento de lo no nato. Mañana puede que todo se acabe y no importa. Los versos se deshacen. Vamos a morir solos y ni los pájaros ni la noche se acordarán. Lo que fue y lo que podría haber sido.  

Ecos


Solo somos un engranaje en la máquina. Incluso cuando pienso mucho las cosas, no resultan. Es deprimente estar solo, meditar en exceso, sufrir sin sentido, esperar que todo cambie. Nada sucede por arte de magia. Sin embargo, el peso de seguir vivo aquí inflama las venas. No hay resultados, no hay ganas de participar. Los espacios se achican y todo se vuelve negro. Pero por exceso de luz. El blanco me desagrada, ese pálido reflejo de un sol en el cemento, sin matices, sin rincones, sin escondites. La noche parece más acogedora, incluso al borde de la esperanza. El sueño eterno de que todo puede volver a comenzar y será mejor. Ese es el juego, la escondida. Cuento los días en que todo alcance el equilibrio. El momento exacto en que no perderé más el tiempo. En que solo exista el  aquí y ahora en un balance absoluto y sin límites. El brillo pasaje del cual no hay salida una vez que entraste. Todo en la proporción perfecta, en la medida exacta, con el cumplimiento de los requisitos y la negación de un futuro sin sueños ni un pasado devorador. Los hábitos parece que fueran una rueda cuyo eje es la perfección. Pero también existen los malos hábitos, esos que nos dan tregua, no nos dejan escapar y nos asfixian. Espero poder convertirme algún día en el protagonista de mis respuestas, en la línea y eje central de mi historia. Pero las contradicciones me abordan, y no encuentro el minuto correcto, la palabra precisa, el tiempo exacto ¿Acaso hay alguno? El frío de los azulejos se pega a la parte exterior de mis piernas. No creo en fantasmas, pero ellos viven en mente. Un zumbido perturbador e incoherente ¿Qué quieren decir? ¿A dónde me llevan? Reconozco sus caras, y muchos siguen con vida. Son ecos, gritos que acarrea el viento en los cerros. Un valle muerto que se seca por dentro mientras todo es arrasado por el pasado. Las apariencias no engañan y todo es lo que aparenta. Un acalorado embate de sangre al cerebro, un espacio de tiempo en el que no hay deliberación, sólo sonidos, solo palabras, sin reflexión, sin recuerdos ni afectos, sin memoria. Hoy más que nunca te necesito, pero no estuviste ahí, nunca. Y te pido a gritos desde mi boca cerrada. Una contención que por décadas ha llevado la amargura de la incomprensión. No sé quién eres ni quién fuiste. Y hoy ya no queda nada. El mundo se puede acabar y tú seguirás ahí, inmune, eterno. Sin atisbos de querer cambiar. Sin ambición de nada ni de nadie. Recuerdo las luces de la cancha, el borde mientras jugaba, la esperanza de que aparecieras. Esa ingenuidad era la que me mantenía con vida. Pero cuando despiertas y la realidad es más oscura de lo que jamás pensaste, sueñas con volver a dormir, que todo sea mentira. El tranco no se hace más fácil, y las luces que caen rayos solo demuestras que hay gente que es capaz de seguir avanzando pese a todo. A ellas confió y dedico mi vida. Ellos son los verdaderos himnos de la humanidad. Un espacio de tiempo en el cual puedo seguir creyendo que hay algo más allá. Que ese recuerdo no será capaz de enguirme. Te conozco y te siento, solo espero que llegado ese cruce no tome el camino equivocado.