sábado, 19 de junio de 2021

God is a concept


God is a concept. No se puede caer más bajo. Eso me repito una y otra vez. Pero sé que eso es mentira, que las cosas pueden ser peor ¿Cómo voy a reaccionar cuando suceda? ¿Cómo mantener la tranquilidad a pesar de todo, con la única certeza de que todo va a cambiar? Tarde o temprano las cosas van a ser distintas. Nada dura para siempre, y solo los momentos nos mantienen con vida. El resto es solo relleno. Un plazo que se acaba, que termina y no se renueva. Mejor descansar. Mejor desaparecer sin decir nada a nadie. Pero no se puede escapar. La vida nos persigue y no nos deja ser libres jamás. Hoy me voy a escapar muy lejos y no pienso volver. La rutina del hábito reprimido y desflorado se termina. Mañana puede ser un buen día. Uno que me libere de mi pasado y del presente. A la distancia observo como una las nubes se derriten al sol. La gente como hormigas pulula sin saber quiénes son ni quiénes fueron. No les interesa. No lo ambicionan. La vida te permite hacerlo de rodillas, escondido, en la obscuridad. Y si lo deseas, se puede acabar con un leve movimiento. Un segundo de inspiración. Solo necesitas que los problemas nublen la vista. Un haz de luz que divida el pensamiento. Y luego, la nada. El silencio. La paz que nunca obtuviste, que tanto deseaste. Esa por la que las lágrimas insípidas rodaban por tus mejillas y limpiabas con tus manos. Porque se trata de no llorar, de no quejarse, de sobrevivir, para eso estamos hechos. Esto es una prueba. Una prueba para algo mejor, diría un cristiano. Pero de nuevo, no hay ninguna certeza. De eso se trata, y eso es algo bueno ¿Pero en que nos apoyamos? ¿Cuál es el respaldo en cuyo descanso podemos mantener nuestras fuerzas? La debilidad es una cualidad muy particular: todos la poseen ¿Cuándo dejó de serlo? Sufrir es parte de la condición humana, pero intentamos evitarlo a toda costa. Desde la emoción pareciera que no hay salida, no hay virtud, no es aceptable. Al menos no en este tiempo, en este mundo, en esta realidad. Quizás un poco más allá las cosas sean distintas. Quizás las personas se encuentren sin pretensiones, sujetas solo a su valor como seres humanos. Pero eso es una sutil utopía, una esperanza en desuso,  un pasado sujeto a la labor de unos pocos. Mientras las inclemencias van y vienen, y no son ponderables ni medibles, el ruego sigue siendo el tono de la humanidad. Y eso parece que no va a cambiar. Me gustaría creer que las noches no son largas, que el sol no quema y que los recuerdos son olvidables. Me gustaría apreciar la belleza del día cotidiano, de la luz sin rechazo y la paz interior. El opus de una vida digna, la celebración de la veracidad y la expresión de esperanza. Mientras algunos piensan que han ganado, pero las cosas se alejan y después regresan. No creo en la evolución ni el progreso de un futuro con reclamos. Las fotos de una sonrisa cínica superan la alegría descabellada y añeja de una mente sin recuerdos. No quiero perseverar en la desazón del camino pedregoso. La tierra mohosa que mutila mis tobillos y me hunde en el barro no puede seguir siendo mi senda. La victoria del éxito no puede ser obtenida de cualquier forma. Importa el cómo y el por qué. La templanza y el coraje de un cuerpo sin armadura y falta de rigurosidad.  Dios quiera. - 

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