sábado, 11 de julio de 2015

Agujas



Una canción, bálsamo de la injusticia. Una historia repetida y permanente. Trabajar sin descansar. Construir sin destruir. Agujas cedantes, clavadas mucho antes. Ciegas de dolor, muertas de frío. Quejas sobre quejas. Apiladas sobre deseos. Todo incierto.
                                                          *
El murmullante desagrado. Un payaso sentado en la arena. La condición inoperante, que un percance, que un incidente. Nada calza con exactitud. No superamos la mayoría de edad en el agotado estudio de la vida. Unos pasos invertebrados. Un llanto famélico. No creo en nada, mientras continúo el transito lento hacia el hastío. Figura de incompletitud. El progresivo reparo del desmembramiento social. La envidia como alimento. No puedo cubrir el espacio, no se puede, no se quiere. En el fondo habita el cansancio. Y en cada instante, el recuerdo. Cuántas veces el mismo fastidio. Cuántas veces el mismo enfado. Cuántas veces el mismo desasosiego. Sin ego. Sin encanto.


sábado, 20 de junio de 2015

Luz


Fulgurantes noches de destellos maniatados. Una dispensa de fuego reprimido. Una luz solitaria.

Uno



Una y otra vez vuelvo a caer en ese espacio abierto y sin sentido, un silbido, sin sonido. Noches agitadas, mecidas por el obscuro llanto de las sirenas en el pavimento. Una calma inusitada. La regalía del claro en el alma, una leve bruma que no me deja conducir. Uno a uno los pensamientos se atropellan, se agitan, se enmascaran en la siniestra calma antes del infinito. 

lunes, 8 de junio de 2015

Fango

Hordas de lamento. Manecillas negras de un reloj inflamado de amargura. Llantos y vestigios de recuerdos en silencio. Una ola de odio solitario. Estamos estancados en la inmovilidad del quehacer rutinario. Un sueño no humano. Un paso, mientras la belleza retrocede. No nos dimos ni cuenta y se aleja. Al tacto, a la vista, al olfato. No me apetece seguir descendiendo, no sin avisar. 


sábado, 16 de mayo de 2015

Ni un minuto antes

Hoy más que nunca te sientes un maldito chilenito: timorato, ingenuo y pedestre. Una combinación ganadora de ego deshinchado y frustración galopante. El niño símbolo de una generación sin convicciones ni consignas. Una vencida antes de comenzar. Y que en alguna parte del camino terminó por no importarle.
Ni la victoria pasajera te subió el ánimo. Era un racimo de duda y culpabilidad por el débil indicio de una cordura pasajera. Esa inevitable expresión de desesperanza. Un signo inequívoco de resignación y pereza. No vas a cambiar/Nadie lo hace/Nadie lo hará/No vas a cambiar/Ni siquiera te animas/Tampoco te estimas/No, no vas a cambiar.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Cerdos



Hijos de la gran puta, bastardos sin dientes, incompetentes e ignorantes. Malditos mal nacidos, destruidos y destripados, quebranta sueños conchas de su madre. Me gustaría romperles la cara a todos ustedes, golpearlos hasta convertirlos en una mancha sanguinolenta en mis manos, escupirles y orinarles encima, cerdos traga semen. Son verdaderos perros del demonio, muralla de idiotas, estúpidos y farsantes.
Me cago en sus inopias caras de adefesios, espero batirles kilos de mierda en sus oficinas, en sus casas y en sus resguardos. Restos de escoria humana, deforme y pestilente. Rueda de tarados que siguen las reglas y engullen un salario mal merecido. Hijos de perra, atragantados en su mugre, son una peste, una lacra y espero que se quemen en el peor de los nueve infiernos, mientras los destripan y les devoran las entrañas. Así sea.

sábado, 2 de mayo de 2015

Maten a los ciervos



Mientras las anguilas se engullen todo a su alrededor, los buzos siguen sin entender nada. Cuando salieron esa mañana, las flores del jardín no estaban con el rocío habitual del alba. Cargaron sus equipos y se subieron al auto. Sin desayuno, pese al largo viaje. El tiempo apremiaba. A poco andar notaron que los letreros y luces de la carretera estaban apagados. Una espesa niebla cubría el horizonte. No transitaban autos, en ninguno sentido. Para cuando llegaron al lago, sus caras describían el paisaje. Un pequeño ciervo flotaba en lago teñido de color carmesí. Al acercarse notaron como muchas sombras oscuras como piedras aparecían también en el agua. Eran cuerpos de animales salvajes como zorros, cervatillos y pumas. No había señas lucha ni defensa. Era como si hubieran sido sembrados en el agua de manera cuidadosa y selectiva.  Los hombres avanzaron lentamente. El bote no estaba en el muelle. Pero sí una persona, en silencio, observando. Se dio vuelta.