Una y otra vez vuelvo a caer en ese espacio abierto y sin sentido, un silbido, sin sonido. Noches agitadas, mecidas por el obscuro llanto de las sirenas en el pavimento. Una calma inusitada. La regalía del claro en el alma, una leve bruma que no me deja conducir. Uno a uno los pensamientos se atropellan, se agitan, se enmascaran en la siniestra calma antes del infinito.
sábado, 20 de junio de 2015
lunes, 8 de junio de 2015
Fango
Hordas de lamento. Manecillas negras de un reloj inflamado de amargura. Llantos y vestigios de recuerdos en silencio. Una ola de odio solitario. Estamos estancados en la inmovilidad del quehacer rutinario. Un sueño no humano. Un paso, mientras la belleza retrocede. No nos dimos ni cuenta y se aleja. Al tacto, a la vista, al olfato. No me apetece seguir descendiendo, no sin avisar.
sábado, 16 de mayo de 2015
Ni un minuto antes
Hoy más que nunca te sientes un maldito chilenito: timorato, ingenuo y pedestre. Una combinación ganadora de ego deshinchado y frustración galopante. El niño símbolo de una generación sin convicciones ni consignas. Una vencida antes de comenzar. Y que en alguna parte del camino terminó por no importarle.
Ni la victoria pasajera te subió el ánimo. Era un racimo de duda y culpabilidad por el débil indicio de una cordura pasajera. Esa inevitable expresión de desesperanza. Un signo inequívoco de resignación y pereza. No vas a cambiar/Nadie lo hace/Nadie lo hará/No vas a cambiar/Ni siquiera te animas/Tampoco te estimas/No, no vas a cambiar.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Cerdos
Hijos de la gran puta, bastardos sin dientes, incompetentes e ignorantes. Malditos mal nacidos, destruidos y destripados, quebranta sueños conchas de su madre. Me gustaría romperles la cara a todos ustedes, golpearlos hasta convertirlos en una mancha sanguinolenta en mis manos, escupirles y orinarles encima, cerdos traga semen. Son verdaderos perros del demonio, muralla de idiotas, estúpidos y farsantes.
Me cago en sus inopias caras de adefesios, espero batirles kilos de mierda en sus oficinas, en sus casas y en sus resguardos. Restos de escoria humana, deforme y pestilente. Rueda de tarados que siguen las reglas y engullen un salario mal merecido. Hijos de perra, atragantados en su mugre, son una peste, una lacra y espero que se quemen en el peor de los nueve infiernos, mientras los destripan y les devoran las entrañas. Así sea.
sábado, 2 de mayo de 2015
Maten a los ciervos
Mientras las anguilas se engullen todo a su alrededor, los buzos siguen sin entender nada. Cuando salieron esa mañana, las flores del jardín no estaban con el rocío habitual del alba. Cargaron sus equipos y se subieron al auto. Sin desayuno, pese al largo viaje. El tiempo apremiaba. A poco andar notaron que los letreros y luces de la carretera estaban apagados. Una espesa niebla cubría el horizonte. No transitaban autos, en ninguno sentido. Para cuando llegaron al lago, sus caras describían el paisaje. Un pequeño ciervo flotaba en lago teñido de color carmesí. Al acercarse notaron como muchas sombras oscuras como piedras aparecían también en el agua. Eran cuerpos de animales salvajes como zorros, cervatillos y pumas. No había señas lucha ni defensa. Era como si hubieran sido sembrados en el agua de manera cuidadosa y selectiva. Los hombres avanzaron lentamente. El bote no estaba en el muelle. Pero sí una persona, en silencio, observando. Se dio vuelta.
sábado, 11 de abril de 2015
Metafísica
Estoy enfermo. La ansiedad inflama mis venas. Transita como en una carretera sin límite de velocidad. Sería fácil dejarme llevar. Solo tomar la primera salida y no mirar atrás. Pero algo te detiene. Una moral palpitante, un amigo, una familia. Algo te detiene y no puedes continuar. En un mundo de mentiras y doble estándar, el cinismo es la regla. A nadie le importa nada ni creen en nadie, excepto en si mismos. Es la escuela de solipsismo. El mundo occidental, plagado de individualidades. Vidas sin sentido.
sábado, 28 de marzo de 2015
Mensaje
Una mañana de abril, un niño abre su facebook. Se encuentra con un mensaje de su padre. El mismo que no ha visto en 7 años y solo tiene vagos recuerdos de su presencia. No sabe que responder. El padre le dice que quiere saber de él, que lo perdone por todos estos años de ausencia. El niño sigue impávido frente a la pantalla. Se levanta y sale a la calle. Unas lágrimas caen por sus mejillas, se las seca. Vuelve a entrar y se sienta frente al computador. Pero el niño ya no es tal. Un adulto de labios gruesos y semblante agrietado es alumbrado por la tenue luz de la lampara del escritorio. Una incipiente calvicie aparece por sus sienes. La infancia es solo un recuerdo. Y es la fotografía de un menor muy parecido a él quién aparece en el avatar del perfil. "Hijo, cómo estás. Me gustaría saber de ti". El hombre mira por la ventana. La noche es muy oscura.
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